Calculando que vivimos una media de 80 años y que todos los años de nuestra vida tienen exactamente 365 días, obtenemos un total de 700.800 horas a nuestra disposición, de los cuales, presuponiendo que dormimos 7 horas al día, perderíamos ya 204.400.
Igualmente, habría que restar otras 233.600 horas, calculando 8 de trabajo al día y otras 29.200 horas de desplazamientos obligatorios.
Con todo ello, de las 700.800 horas por vida, nos encontraríamos con la ínfima cantidad de 189.800 horas para estudiar, aprender, culturizarnos, practicar deporte, estar con la familia, con los amigos, viajar y disfrutar, en definitiva de todos aquellos placeres que nos diferencian y constituyen como personas únicas e irrepetibles.
520 días. Menos de dos años de toda una trayectoria vital. Y aún así algunos tienen tiempo para aburrirse.

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