Y si no, para los que aun consideren a la ciencia o la tecnología como verdadero motor del universo, obsérvese hasta donde ha empapado una corrosiva ideología de género que desnaturaliza al ser humano.
Ya a comienzos del siglo XX comenzó a revindicarse el uso del pantalón por las mujeres con el único objetivo de asemejarse al hombre y ahora, a comienzos del siglo XIX son los propios diseñadores los que tratan de confundir al ojo humano con modelos andrógenos y genéricamente difuminados con objeto de disfrazar aún más como delgada, la gruesa línea que diferencia a los hombres y las mujeres.
Quieren hacernos semejantes y desnaturalizarnos abanderados por una falsa libertad.
Peligroso.
La naturaleza siempre acaba vengándose.

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