domingo, 31 de octubre de 2010


















No es por su palacio y sus jardines. No es por su fábrica de cristal. No es por sus judiones, ni por el encanto de su frío intenso. No es por su apellido real. Tampoco por su tierra segoviana.

Es por la humildad de cada uno de sus rincones... por su carisma y su gracia...por la magia de cada una de sus historias...

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