Sería insensato negar el valor sensorial de la estética, la armonía, la belleza y la perfección aunque sea imperfecta.
Quizás, si entendiéramos que el hombre es arte en si mismo, arte, llegaría a variar la percepción de la realidad. Lograríamos quizás, incluso modificar la mirada humana...
Entre tanto, para este mundo de lo políticamente correcto, el desenfreno y el dios dinero, dejo aquí una pequeña huella de lo grandes que son las cosas pequeñas...
Por si a alguien le da por buscar la felicidad fuera de la aburrida órbita consumista...

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